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Los Mil y un Nudos :: La Alquimia del Nudo

16 Septiembre, 2009 - Exposiciones

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La escultura Los Mil y un Nudos presentada en la exposición La Alquimia del Nudo en el Teatro Sucre de Quito, es una escultura participativa.

Había comenzado la escultura con 4 palos de madera y una malla que formaba una oveja.  No la había terminado para que la pudieran intervenir los visitantes que entraban a la exposición y que la irían pintando de lanas mientras duraba la exposición. La obra progresivamente hasta finalizó, toda envuelta en lanas de colores.

Se llama “Los mil y un nudos” haciendo referencia al cuento de las Mil y una Noches, en donde los cuentos imaginados salvaron a la mujer de ser asesinada. Mi objetivo en la inauguración era realizar un cóctel lúdico, donde invitara al espectador a participar activamente. Quería realizar una obra viva, una que estuviera cambiando y que finalizara el día de desmontar la obra. Pretendía entablar comunicación entre las personas que asistían a la exhibición, para así, realizar una obra en equipo. En donde cada personas pudiera aportar con un nudo, mostrando así que minutos de cada uno, por un mismo objetivo pueden llegar a crear una solo pieza. Según Lygia Clark, “La obra antigua reflejaba una experiencia ya pasada, vivida por el artista. Mientras que ahora, lo importante está en el acto de hacer, en el presente. Al mismo tiempo que se disuelve en el mundo, que se funde en el colectivo, el artista pierde su singularidad, su poder expresivo, él se contenta con proponer a los otros que sean ellos mismos y que alcancen el singular estado de arte sin arte.” En la exhibición estuve de espectadora de mi propia escultura y observaba como trabajan los grupos, como hubo quién dirigía o motivaba al resto a participar, como a ratos las personas se molestaban si alguien hacía un nudo encima de lo que otros hicieron, como se creaba la competencia de quién hacía el nudo mas creativo y como al final lograban trabajar en equipo. Sentí que mi obra creaba una diversión entre ellos, desde pequeños a adultos, mientras creaban se comunicaban y la oveja terminó siendo un macho lleno de colores.

En el Teatro Sucre.

En Quito, Pichincha, Ecuador.

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