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Mural en Sevilla

28 Septiembre, 2010 - Murales y esculturas

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Participamos Nelson Román, Jaime y Javier Suárez en el proyecto Arte para Todos de murales en le barrio de San Pablo de la ciudad de Sevilla. Pintamos un mural de la pintura El cacique banana y sus guerreros del artista ecuatoriano Nelson Román. Luego en el barrio de San Pablo descubrimos un edificio gris plagado de grietas, huecos, cables, postes de luz, tubos, conductos de gas y aires condicionados que componían figuras desordenadas ante el panorama urbano de la calle. En el mismo eclecticismo irracional de sus múltiples ventanas se exhibían diferentes macetas llenas de flores y se tendía ropa mojada secándose al sol. Según la disposición al azar de todos estos objetos distintos, característicos del muro que queríamos intervenir, nos guiamos para transfigurar en visible lo que aparentaba ilusorio. Comenzamos manejando los recursos arquitectónicos de la propia estructura como referencias que designan las pertinencias y especificidades del edificio; cada elemento de la fachada convirtiéndose en parte integral de nuestro diseño pictórico y figurándose en personajes fantásticos que absurdamente recorrían por la superficie del edificio. De manera automática, continuamos una línea orgánica a lo largo de la pared, adaptando la coherencia de un discurso visual entre los objetos geométricos de la estructura y la soltura improvisada de nuestros trazos. Los habitantes del edificio también nos sugerían ideas interesantes durante el proceso, como las de retratar a un perro blanco, ponerle puntos a una falda o germinarle plantas con flores a las ventanas.

Nunca quisimos regirnos por un boceto predeterminado, ya que preferíamos descubrir la idiosincrasia misma del soporte, mediante la creación del mural. De algún modo, deseábamos traspasar esos espacios cúbicos e individuales que conforman nuestras residencias privadas y que limitan el contacto directo que tenemos con los demás. La acción pública de ejecutar el mural se transformaría en la fantasía misma de una interacción comunitaria, donde el dibujo se plasmaría para anhelar un deseo de solidaridad, sobre todo ocurriendo de ventana a ventana y de vecino a vecino. Y es que, vivimos en el interior de un mundo cúbico cuya dimensión privada se ha construido para conformar nuestros espacios personales según las exigencias individuales. Nacemos, incubados, uno del otro, aprendiendo a navegar en un recinto intrínseco, como “claustronautas” refugiados dentro de nuestros propios escondites íntimos. Transitamos por pasillos geométricos con pisos cuadriculados, pisamos escalones y habitamos salas cuadriformes que se acceden mediante puertas rectangulares. Trancamos el pestillo de las aperturas que enmarcan nuestras ventanas cuadradas, hasta escondernos dentro de nuestros cuartos cerrados. Todo el gran enigma de nuestra privacidad, lo sabemos guardar dentro del baño cerrado, el armario bajo llave, la gaveta secreta y la caja fuerte. Al final todo se oculta tras el muro, y bajo su escudo se reprime nuestra relación inmediata con la realidad del mundo externo. No obstante, los murales en las fachadas todavía tienen la capacidad de plasmar transparencia en la coraza misma de las viviendas, a veces haciendo público el ideario de aquellos individuos que por dentro habitan en las fantasías secretas de sus rincones privados.

Cristina Salas y Jaime y Javier Suárez

 

Nota de prensa en El País | Paredes de Fantasía 

Visita el proyecto a través de Panoramio

Neloson Román | Arte Para Todos

En Seville, Andalusia, Spain.

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